Un paso hacia adelante.

     Como hábito de siempre, encontrar las palabras para empezar un escrito se hace más difícil con el tiempo. A este punto mi mente está en un estado de puzzle, donde las piezas se encuentran dispersas y no puedo tomar un solo pensamiento y desarrollarlo. Todos se mezclan unos con otros tratando de recibir mi mayor atención, pero lo único que logro ver es un atisbo de cada uno de ellos. Nada profundo. 

     Se acerca la fecha de mi cumpleaños y como cada año, los días anteriores se llenan de melancolía y traen recuerdos que estaban sepultados momentáneamente.  Hablarlo es algo que se complica y no es fácil de hacer. 

     Afortunadamente mi alma se reciente menos al darse cuenta que desplazar mis recuerdos y pensares a una nota escrita es mucho mejor. Por supuesto, cada elemento contiene su complejidad. La mía es soltar lo que con tanta fuerza y desasosiego se aferra a mi.      
     
     Algo que ha hecho de mi psique un montón de trozos que luchan por mantenerse unidos hasta el final. Pero dejémonos de ésta pésima introducción y prosigamos a lo que vine hoy, que es escribir de lo que aún no puedo hablar.

     Hace poco tiempo escribí sobre un chico que conocí y del que creí enamorarme. Lo más probable es que si lo haya hecho. Aunque no lo sabría con precisión debido a que era inexperta en sentir amor por un tercero de esa forma, del modo que yo lo hice. Sea lo que haya sentido, para mi fue tan real como el simple toque de una superficie o el ruido de un animal doméstico. Todo tangible, pero a la vez no. La historia de esta persona en el transcurso de mi vida llegó a su fin. Lo que dejó detrás es algo que aún no puedo explicar.

(Este escrito no ha sido editado ni lo será).

13 de diciembre de 2020

                                                                         CS.

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